Cómo hacer buñuelos de bacalao bien no depende solo del bacalao. Importa el desalado, el punto de la masa, el reposo y, sobre todo, una fritura limpia que permita que se inflen, se doren y queden ligeros por dentro. Cuando fallan, casi siempre se nota en lo mismo: buñuelos pesados, aceitosos o con una masa demasiado compacta.
Esta receta conecta muy bien con el uso de AOVE de diario, porque es una fritura de cocina doméstica que pide estabilidad y buen comportamiento. Por eso aquí enlaza especialmente bien con AOVE de diario y con la guía de mejor aceite para freír.
Ingredientes para buñuelos de bacalao
- 300 g de bacalao desalado y desmigado
- 150 g de harina
- 2 huevos
- 1 diente de ajo picado fino
- Perejil fresco picado
- 1 cucharadita de levadura química o impulsor
- Agua o leche, la necesaria para ajustar la masa
- AOVE para freír
El primer paso: desalar y secar bien el bacalao
Si usas bacalao en salazón, el desalado decide gran parte del resultado. Tiene que perder sal, pero también conviene que no llegue cargado de agua a la masa. Por eso, tras desalar, escúrrelo muy bien y sécalo ligeramente antes de desmigarlo. Si el pescado entra demasiado húmedo, la masa se vuelve inestable y cuesta más clavar el punto.
Cómo debe ser la masa
La masa de los buñuelos no debe parecer ni una bechamel cerrada ni una tempura líquida. Tiene que tener cuerpo, poder recogerse con cuchara y caer con cierta elasticidad. Ahí está el equilibrio entre el interior esponjoso y el exterior dorado.
Empieza mezclando harina, impulsor, huevo, ajo y perejil. Añade el bacalao desmigado y ajusta con un poco de agua o leche solo si hace falta. La masa final debe quedar espesa, viva y sin grumos secos.
Por qué conviene dejarla reposar
Un reposo de 20 a 30 minutos ayuda. La harina termina de hidratarse, el conjunto se ordena y la fritura sale más regular. No convierte una mala masa en buena, pero sí mejora una masa correcta.
Cómo hacer buñuelos de bacalao paso a paso
1. Prepara la masa
Mezcla ingredientes secos y húmedos hasta integrar. Incorpora el bacalao al final para no machacarlo demasiado.
2. Reposa
Deja la masa unos 20-30 minutos.
3. Calienta el aceite
Lleva el AOVE a una temperatura orientativa de 175-180 ºC. No hace falta que humee ni que hierva con violencia.
4. Forma los buñuelos
Con dos cucharas pequeñas, ve soltando porciones regulares. No hagas piezas enormes: una forma pequeña o media funciona mejor y se hace de manera más homogénea.
5. Fríe en tandas cortas
No llenes la sartén. Los buñuelos necesitan espacio para moverse, inflarse y dorar. Si saturas el aceite, la temperatura cae y el resultado empeora.
6. Escurre y sirve
Retíralos cuando estén bien dorados y deja que pierdan el exceso superficial sobre rejilla o papel.
Qué AOVE usar para esta receta
En esta fritura no necesitas un aceite de cata muy delicado. Lo razonable es trabajar con un AOVE de diario limpio y estable, pensado para cocina real. Así mantienes un buen nivel de aceite y no disparas el coste de una receta de uso doméstico.
Si estás ajustando compra para casa, conviene revisar también mejor aceite para cocinar y la guía para comprar aceite de oliva virgen extra.
Errores frecuentes en los buñuelos de bacalao
- Masa demasiado líquida: no conserva forma y absorbe más aceite.
- Bacalao mal escurrido: rompe el equilibrio del conjunto.
- Fritura a baja temperatura: buñuelos más pesados.
- Piezas demasiado grandes: doran peor y quedan menos ligeras.
Cómo servirlos
Funcionan muy bien recién hechos, con algo de limón, alioli suave o simplemente solos. Son tapa, entrante o merienda salada según tamaño y contexto. Lo importante es que lleguen a mesa con la corteza todavía viva.
Preguntas frecuentes
¿Hay que poner levadura?
Ayuda a aligerar el conjunto, aunque algunas recetas tradicionales prescinden de ella. En casa suele ser un apoyo útil.
¿Se puede usar AOVE?
Sí, especialmente un AOVE de diario pensado para cocina y fritura cotidiana.
¿Por qué no quedan esponjosos?
Suele fallar la hidratación, el reposo o la temperatura de fritura.
Conclusión
Los buenos buñuelos de bacalao salen de una masa con criterio, un bacalao bien tratado y una fritura estable. No hace falta sofisticar la receta, pero sí respetar su lógica. Cuando eso pasa, el interior queda ligero, el exterior dorado y la receta gana en verdad y en disfrute.


